The Voice of Catholic Charities - A monthly column by Father Michael M. Boland, Administrator, President and CEO

Honoring Our Heroes: “Changing Lives, Giving Thanks!”

Posted on November 1st, 2010

This year, as Thanksgiving approaches, James Brown has many reasons to give thanks. For the last year, he has lived at Catholic Charities’ St. Leo Residence for Veterans in Chicago—after being on the waiting list for nine months—and is employed as an inventory clerk for Catholic Charities’ Lunch-n-More Catering and Food Service Enterprise. A gifted, self-taught musician, James provides music at two church services at Jesse  Brown VA Medical Hospital each Sunday: one Catholic and one Protestant; and plays keyboard at his own church, Refuge Missionary Baptist Church on Chicago’s South Side.

But it hasn’t been an easy journey. A drug addict in the past, James is proud to say he has been clean and sober for three years.  James’s hard-won success is just one of many veterans’ stories at the St. Leo Residence.

In January, 2007, Catholic Charities of the Archdiocese of Chicago dedicated the new 141-apartment St. Leo’s Residence for Veterans in Chicago’s Auburn-Gresham/Englewood neighborhood to house homeless veterans while they prepared for independent living. At that time, it was estimated that approximately 8,000 veterans were homeless on Chicago’s South Side.

Today, vets who have experienced homelessness have numerous opportunities at St. Leo’s to regain their dignity, become self-sufficient, and improve their life as residents of St. Leo Residence; and as participants in its Veterans Employment Program (VEP), which  provides job education, as well as job placement and retention services. Bertel Smith, program supervisor for the Veterans Employment Program, was a job developer at St. Leo’s in its first year. Today, Mr. Smith is totally dedicated to working with both St. Leo and Catholic Charities Cooke’s Manor residents at Hines VA campus as part of VEP’s efforts to find employment opportunities for residents; and to motivate employers to hire the veterans, who range in age and experience from the Vietnam era to the Iraqi/Afghanistan conflict.

While Bertel Smith knocks on employers’ doors in the community to open up job opportunities, the veterans go through a VEP motivational, job-training program nearby at Catholic Charities’ Forever Free facility. They are trained to make cold-calls, trying to obtain personal, face-to-face interviews to more effectively present their work history and gain self-confidence. Most vets are already familiar with computer technology and e-mail. But because most St. Leo residents were homeless or unemployed for a significant amount of time, part-time or temporary job assignments help them get re-oriented gradually to the work world. The veterans, (only 7-to 8 percent of whom are women), and the VEP job retention counselor maintain consistent communication with employers, leading to a lot of success stories.

While some veterans are unable to work, and some choose to live on their social security or other benefits, 75 percent of VEP clients, like James Brown, choose to work. Many vets are employed by Catholic Charities’ catering program; many work for the Greater Chicago Food Depository Food Prep program and are certified, and others work for the CTA, the Social Security Administration and other employers.

There are many “success stories” due to the Veterans Employment Program. For example, a college-degreed veteran, who had worked for 15 years for the Chicago public schools as an audio-visual specialist, was unemployed for three years. After the veteran went through the VEP assessment and motivational training, our Job Readiness counselor called an event association, which referred the vet to a downtown hotel that was looking for an audio-visual professional for events, meetings and weddings. It was a perfect match.

At Catholic Charities’ St. Leo’s, and Cooke’s Manor, and among veterans from the Chicagoland community, the Veterans Employment Program never gives up. It encourages and works with our residents and clients, holding up the goal of self-sufficiency, independence and human dignity. That is the goal of all of our housing for veterans, including the Bishop Goedert Residence, a beautiful building on the Hines VA campus for senior veterans and their spouses living on lower incomes.

As we celebrate Veterans Day on November 11, and Thanksgiving Day two weeks later, let us salute all our veterans; and thank God for our freedom – to worship, to work, to care for our wounded warriors – and especially for all people who are still homeless, hungry or without friends. These are our neighbors; our brothers and sisters in Christ.

I am deeply grateful to all who support the work of Catholic Charities, and especially our veterans. May God bless us all!

Honrando A Nuestros Heroes: “¡Cambiando Vidas, Dando Las Gracias!”

Posted on November 1st, 2010

Este año, conforme se acerca el Día de Acción de Gracias, James Brown encuentra muchas razones para estar agradecido. Durante todo un año ha vivido en la Residencia San León para Veteranos (St. Leo Residence for Veterans) de Caridades Católicas en Chicago (después de estar en la lista de espera por cerca de nueve meses) y hoy en día tiene un empleo como encargado del inventario para Lunch-n-More Catering and Food Service de Caridades Católicas. Músico talentoso y autodidacta, James ofrece su música cada domingo en dos servicios eclesiásticos en Jesse Brown VA Medical Hospital: uno católico y otro protestante, además de tocar el teclado en su propia iglesia, Refuge Missionary Baptist Church en el lado sur de Chicago.

Pero no ha sido una travesía fácil. James, quien en el pasado fuera adicto a las drogas, se enorgullece de decir que ha estado limpio y sobrio por tres años. El éxito de James, ganado con mucho esfuerzo, es sólo una de las muchas historias de los veteranos que viven en la Residencia de San León.

En enero de 2007, Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Chicago dedicó los 141 apartamentos de la nueva residencia San León para Veteranos en el barrio de Auburn-Gresham/Englewood en Chicago para albergar a veteranos sin hogar durante un periodo en el que se preparan para la vida independiente. En aquel momento, se calculó que había aproximadamente 8,000 veteranos sin hogar en el lado sur de Chicago.

Hoy, los veteranos que han tenido la amarga experiencia de estar sin techo tienen en San León muchas oportunidades para recuperar su dignidad, ser autosuficientes y mejorar su vida mientras son residentes de la residencia y participan de su Programa de Empleo para Veteranos (VEP, por sus siglas en inglés), el cual proporciona capacitación para el trabajo, así como servicios de colocación y retención del empleo. Bertel Smith, supervisor del Programa de Empleo para Veteranos, fue un desarrollador de empleos en San León en su primer año. Hoy en día, el Sr. Smith está totalmente dedicado a trabajar tanto con los residentes de San León como con los de Cooke’s Manor de Caridades Católicas en el campus de Hines VA como parte de los esfuerzos de VEP para encontrar oportunidades de empleo para los residentes y para motivar a los empleadores a contratar a los veteranos, que tienen edades y experiencia que van desde la era de Vietnam a los conflictos en Irak y Afganistán.

Mientras Bertel Smith toca la puerta de los empleadores en la comunidad para abrir oportunidades de empleo, los veteranos asisten a un programa de motivación y capacitación laboral del VEP en las instalaciones del programa Forever Free de Caridades Católicas, cerca de la residencia. Ahí son capacitados para hacer llamadas en frío, intentando obtener entrevistas cara a cara para presentar con mayor eficacia su historial de trabajo y ganar confianza en sí mismos. La mayoría de los veteranos están familiarizados con la tecnología informática y el correo electrónico. Pero debido a que la mayoría de los residentes de San León estuvieron sin techo o sin empleo por una cantidad significativa de tiempo, los trabajos de medio tiempo o temporales pueden ayudarles a reorientarse gradualmente en el mundo del trabajo. Los veteranos, (sólo el 7 a 8 % son mujeres) y el consejero de retención de empleos de VEP mantienen una comunicación constante con los empleadores, lo que conduce a muchas historias de éxito.

Aún cuando algunos veteranos no pueden trabajar y algunos otros optan por vivir de su seguridad social o de otros beneficios, el 75 % de los clientes del PEV, como James Brown, optan por trabajar. Muchos veteranos son empleados por el programa de servicio de comidas de Caridades Católicas; muchos trabajan para el programa Greater Chicago Food Depository Food Prep y son certificados, mientras que otros trabajan para la CTA, la Administración del Seguro Social y otros empleadores.

Hay muchas “historias de éxito”, gracias al Programa de Empleo para Veteranos. Por ejemplo, un veterano con grado universitario, que había trabajado durante 15 años para las escuelas públicas de Chicago como especialista en materiales audio-visuales, estaba desempleado desde hacía tres años. Después que el veterano se sometió a la evaluación VEP y asistió a la capacitación motivacional, nuestro consejero de Preparación para el Trabajo llamó a una asociación que organiza eventos, la cual refirió al veterano a un hotel del centro que estaba buscando un profesional en audio-visuales para eventos, reuniones y bodas. Fue una combinación perfecta.

Es sabido en la Residencia San León, en Cooke’s Manor de Caridades Católicas y entre los veteranos de la comunidad de Chicago, que el Programa de Empleo para Veteranos nunca se rinde. Alienta y trabaja con nuestros residentes y clientes, manteniendo presente el objetivo de la autosuficiencia, la independencia y la dignidad humana. Ese es el objetivo de todas nuestras viviendas para veteranos de guerra, incluyendo la residencia Obispo Goedert, un hermoso edificio en el campus de Hines VA para veteranos de la tercera edad y sus cónyuges que viven con ingresos más bajos.

Ahora que celebremos el Día de los Veteranos el 11 de noviembre y el Día de Acción de Gracias dos semanas más tarde, saludemos a todos nuestros veteranos y demos gracias a Dios por nuestra libertad: para rendir culto, para trabajar, para cuidar a nuestros guerreros heridos y en especial a todas las personas que todavía están sin un techo, que sufren hambre y no tienen amigos. Estos son nuestros prójimos, nuestros hermanos y hermanas en Cristo.

Estoy profundamente agradecido a todos los que apoyan el trabajo de Caridades Católicas y especialmente a aquellos que apoyan a nuestros veteranos. ¡Que Dios nos bendiga a todos!

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