ALIMENTANDO EL ESPÍRITU DE CARIDAD
Posted on July 1st, 2011
Amor a Dios y amor al prójimo, el Gran Mandamiento, es la esencia fundamental de una vida de servicio al Pueblo de Dios para cada cristiano y especialmente para todos los sacerdotes católicos.
De manera que, cada año, cuando la primavera y el verano finalmente rompen el invierno de Chicago, Caridades Católicas organiza orientaciones anuales para los seminaristas y los sacerdotes recién ordenados de la Arquidiócesis de Chicago. Debido a que Caridades Católicas atiende de manera compasiva y profesional a más de un millón de personas cada año cubriendo necesidades humanas básicas o proporcionando servicios sociales profesionales, podemos realmente servir como “escuela de caridad” para nuestros seminaristas en formación y los sacerdotes recién ordenados.
Esta primavera, por ejemplo, di la bienvenida al Padre Christopher Ciomek y a 12 seminaristas arquidiocesanos a una misa en la hermosa Capilla de Santa Luisa de Marillac, en el Centro San Vicente de Caridades Católicas, seguido de un desayuno y una orientación sobre la misión y los servicios de Caridades Católicas. Pat Drott, RN, enlace de Caridades Católicas para asuntos sobre el VIH / SIDA con la Arquidiócesis de Chicago hizo una presentación sobre “El VIH y la respuesta cristiana”. La Directora Christene Dykes-Sorrells describió la profunda importancia del Departamento de Servicios de Emergencia de Caridades Católicas, el cual alimenta, da viste y previene la indigencia a decenas de miles de personas y familias pobres, desempleadas que se encuentran en dificultades cada año. Yo presenté una visión general de 159 programas de Caridades Católicas ubicados en 156 sedes en los condados de Cook y Lake. Este mes, los 10 sacerdotes arquidiocesanos recién ordenados servirán la cena para nuestros 130 invitados de nuestra Cena del Martes por la Noche y tendrán luego una comida y conversación acerca de nuestros programas con los sacerdotes que sirven en Caridades Católicas.
Afortunadamente, en los últimos años, hemos podido ofrecer una serie de puestos de verano en Caridades Católicas, dando a los seminaristas la oportunidad de aprender acerca de nuestra misión y al mismo servir a nuestros clientes. Han trabajado en el Centro de Llamadas 311 operado por Caridades Católicas para la Ciudad de Chicago, en los Departamentos de Desarrollo, Inmigración, y en el programa infantil de Santa María Celle, y otras muchas áreas según se ha hecho necesario.
Estos hombres no sólo aprenden acerca de la misión de Caridades Católicas y de sus programas, ya que nuestro personal se reúne con ellos en sesiones de orientación, sino que durante varias semanas del verano, se convierten en una parte integral de nuestro servicio a los pobres, entendiendo y aliviando la pobreza.
Nuestros 130 invitados cada tarde noche de la semana son hombres y mujeres de todas las edades que no tienen casa, viven en la calle, tienen muy bajos ingresos, o viven en viviendas que no tienen la estufa o el refrigerador necesario para la conservación y preparación de alimentos. Literalmente dependen de Caridades Católicas para obtener su “pan diario”. Aún cuando se llevan a cabo en el Centro San Vicente de Caridades Católicas, ubicado en North LaSalle Street, las otras cuatro cenas semanales son organizadas y patrocinadas por una de las otras tres iglesias u organizaciones del centro de la ciudad: Catedral del Santo Nombre (dos tardes), Help Ease Local Poverty (Ayuda a Aliviar la Pobreza Local, o HELP por sus siglas en inglés), y Fourth Presbyterian Church. Parroquias, 30 restaurantes y muchas organizaciones de toda la Arquidiócesis de Chicago se turnan para proporcionar alimentos y voluntarios para servir las comidas.¡Sobra decir que servimos más de una comida! La salud, la nutrición y las actitudes de nuestros invitados de la cena mejoran semana tras semana a medida que observan que los voluntarios les sirven con calidez, respeto y dignidad. Nuestros invitados disfrutan de la socialización y su espíritu de gratitud es evidente en el coro de “¡Gracias!” que dan a los voluntarios al salir del comedor.
Servir en nuestra Cena de Martes por la Noche es una maravillosa oportunidad para los hombres recién ordenados para actualizarlos respecto a los servicios de Caridades Católicas ahora que recién comienzan su ministerio parroquial. Su experiencia se traduce en una situación donde todos ganan, que los beneficia a ellos y a sus feligreses, ya que están equipados con la información para hacer las referencias apropiadas a nuestros servicios, según sea necesario. Además, como nuevos “socios en la caridad” que han aprendido de primera mano lo que hacemos, van a ser de apoyo a nuestras actividades de acopio de alimentos y ropa y para nuestra Colecta del Día de la Madre cuando ministren en sus parroquias.
El espíritu de unidad y de caridad que los seminaristas, los sacerdotes recién ordenados, y los miembros del personal de Caridades Católicas y sus líderes han generado en el servicio a los pobres es un gran regalo para todos nosotros en Caridades Católicas, para la Iglesia, la sociedad y las personas a las que servimos.
Por favor, ténganos presente en sus oraciones y a la obra de cuidado de los hijos de Dios que están en necesidad.
Para mayor información sobre Caridades Católicas, por favor visite: www.catholiccharities.net
Nurturing The Spirit of Charity
Posted on July 1st, 2011
Love of God and love of neighbor – The Great Commandment – are at the heart of a life of service to the People of God for every Christian, and especially for every Catholic priest. So, each year, as spring and summer finally break through Chicago’s long winter, Catholic Charities hosts annual orientations for the seminarians and the newly ordained priests of the Archdiocese of Chicago. Because Catholic Charities compassionately and professionally serves more than a million persons each year with basic human needs or professional social services, we can serve literally as “a school of charity” for our seminarians in formation and our newly ordained priests.
This spring, for instance, I welcomed Father Christopher Ciomek and 12 Archdiocesan seminarians to Mass in our beautiful St. Louise de Marillac Chapel at Catholic Charities’ St. Vincent Center, followed by breakfast and an orientation to the mission and services of Catholic Charities. Pat Drott, R.N., Catholic Charities HIV/AIDS Liaison to the Archdiocese of Chicago made a presentation about “HIV and the Christian Response.” Director Christene Dykes-Sorrells described the profound importance of Catholic Charities’ Emergency Services Department, which feeds, clothes and averts homelessness for tens of thousands of poor, unemployed and struggling individuals and families each year. I presented the overview of Catholic Charities’ 159 programs at 156 locations in Cook and Lake counties. This month, the 10 newly ordained Archdiocesan priests will serve dinner to our 130 Tuesday Night Supper guests and then have a meal and conversation about our programs with the priests who minister at Catholic Charities.
We also offer a number of summer positions at Catholic Charities, giving seminarians the opportunity to learn about our mission while serving our clients. They have worked at the 311 Call Center operated by Catholic Charities for the City of Chicago; in our Departments of Development, Immigration; and the St. Mary of Celle Children’s Program; and in a number of other areas as needed.
They learn about Catholic Charities’ mission and programs as our staff meets with them in orientation sessions, and for several weeks during the summer, become an integral part of our service to the poor, understanding and alleviating poverty.
They volunteer to serve our 130 supper guests who enjoy a full meal each weekday evening at our St. Vincent Center on Chicago’s Near North Side. These guests are homeless, live on the street, have very low-incomes, or live in housing situations that do not provide the stoves or refrigeration required for preparing food. They literally depend on Catholic Charities for their “daily bread.” Needless to say, we serve more than a meal. The health, nutrition and attitudes of our supper guests improve week after week as they are served with warmth, respect and dignity by the volunteers.
The spirit of unity and charity that the seminarians, the newly ordained priests, and Catholic Charities’ staff members and leadership have generated in service to the poor is a great gift to all of us at Catholic Charities, and to the Church, society and the people we serve.
Please keep all of us in your prayers as we care for God’s people in need.
